martes, enero 23, 2018

Ignacio Casale #twotimes campeón del Dakar con MASTECH

En el fondo, todos nosotros, de una u otra manera, cada quien al alcance de sus medios y sus ideas, perseguimos nuestros sueños, soñamos con alcanzar algo, con llegar a alguna parte, con un puesto en el trabajo, una casa, una moto o un trofeo. La diferencia entre quienes alcanzan sus metas y quienes no, puede estar en la manera en que trabajan para alcanzarlas, y la historia de Ignacio Casale, dos veces campeón del Rally Dakar, es un buen ejemplo de esto y MASTECH tuvo la fortuna de estar junto a él en todo este camino.



jueves, octubre 05, 2017

BMW G 310 R - ¿Aria pura o pura mestiza?

Usemos la cabeza, sin dejarnos llevar por estereotipos… Que la protagonista de hoy viene, sin ella proponérselo o saberlo, con polémica servida, que es una TVS con escudo, que es solo un disfraz, que bla, bla, bla, pongámosle a esto un poco de Zen, que la BMW G 310 R lo merece, y después de leer cada uno saque sus propias conclusiones.

Pequeña, hecha en India ¿y aún así teutona?

lunes, octubre 02, 2017

Triumph Tiger XCx Tramontana

Podría decirse que los hay quienes temen la Tramontana, y es que no cualquiera se le mide a esos vientos fríos y turbulentos que soplan de cuando en vez sobre la costa nordeste española, y que alcanzan velocidades de hasta 200km/h. Tal vez por esa fama, los hermanos David y Felipe López Córdoba, empleados de la marca inglesa, decidieron bautizar con este nombre su versión de la Triumph Tiger XCx, versión en la que han optado por una orientación sin compromisos hacia el mundo del OFF Road, al punto que hoy por hoy están participando en la carrera Panáfrica, que se disputa en la frontera con Argelia.



martes, septiembre 19, 2017

Tras las huellas de las nieves

Este artículo fue publicado originalmente en Enmoto.tv

A medio camino entre las nubes, los frailejones, los manantiales de agua termal y la cordillera central, incrustada en un frío sepulcral y una neblina sempiterna, ahí está la casa de esta señora de quien por culpa de esta memoria no recuerdo su nombre, pero a quien vamos a llamar Ana, de tez oscura, de arrugas talladas por el viento, el frío y los años; Ana, ataviada de un saco de lana, pantalones raídos botas de caucho y mirada uraña, nos recibió con la cautela de quien sabe cuidarse de los extraños.


Ana junto a su esposo e hijo, que cuando pasamos por allí no estaban, vive en una casa oscura, y además sin energía, para donde se mire alrededor no hay señas de otras personas mas que las que se intuyen por los caminos que se pierden ladera abajo, ella, oriunda de Murillo, un día junto a su esposo decidió dejar su pueblo para irse a pagar arriendo en medio del ostracismo, con sus perros, sus patos y sus gallinas, regentando un conato de tienda y alquilando a turistas, en su mayoría europeos, camastros a $20.000 la noche más alimentación. Turistas que llegan allá porque tanto en Murillo como en Manizales, se corre la voz de que desde la casa de esta señora se puede llegar a pie hasta las cada vez más escasas nieves del magistral Nevado del Ruíz, ese que en la mañana en que pasamos por su casa, parecía vernos con desdén, rodeado por su corona de nubes pasajeras que lo hacían ver incluso más resplandeciente bajo el cielo salpicado de azul.

En cantidades dispares, hay que decir que la vista del nevado justificó el camino hasta allí y lo que faltaba para regresar a Medellín. Para los tres que componíamos esta breve expedición de fin de semana, la ruta había iniciado con un entretenido entremés de curvas y clima amable, saliendo de la capital antioqueña rumbo al pueblito de postal que es Jardín, en el suroeste antioqueño, destino turístico de locales y foráneos al que para poder llegar, y como muchos saben, se debe transitar por una ruta de esas que inspiran libros de motociclismo y son fuente de ingresos para los productores de las bolsas para el mareo que se reparten en las flotas.

No hay paso por este pintoresco pueblo paisa sin una parada para un tinto en las sillas de madera y cuero pintadas a mano con escenas campesinas y vívidos colores, los mismos que lucen las fachadas de las casas y negocios, dando a la plaza de este entable su característico aire de arcoíris que tantos admiradores le ha ganado a lo largo de los años. Tras una breve pausa y unas cuantas fotos de rigor con las modelos que nos acompañaban, una Versys X 250 y una casi virginal (por lo de recién desempacada), KTM Super Adventure S 1290, retomamos el camino hacia el municipio de Riosucio en el departamento de Caldas.


Para la mayoría de quienes visitan Jardín el viaje termina allí, unos optan por montar en el famoso cable no apto para delicados de corazón, otros no pierden pesca y almuerzo en la truchera, nosotros esta vez continuamos camino siguiendo una vereda que se abre paso en medio de la jungla que es el monte espeso que cubre el paso de cordillera, un camino escasamente transitado por una que otra chiva, usualmente tan colorida como Jardín, por uno que otro ciclista aventurero, local y extranjero y muchos menos carros. El tránsito es largo, pausado y como suele ser en los pasos de montaña, infestado de paisajes de esos que cortan el aliento y provocan amor por el planeta. Son aproximadamente 60 kilómetros de tierra afirmada, vacas vagabundas, un bosque mágico de eucaliptos y decenas de casitas que salpican las laderas de la cordillera hasta llegar a Riosucio, población en la que nos reencontramos con el asfalto y más curvas de antología y al que no veíamos la hora de llegar, no tanto por el camino sino por el desespero que traíamos de estar escuchando a través de los intercomunicadores la insoportable y constante inquisición del Mono que no podía dejar pasar una casa sin preguntar si ahí servían los chorizos que Fernández había prometido desde que salimos de Jardín.

Cruzamos la población caldense con el incesante repiqueteo de la voz de LuisGui preguntado por los condenados chorizos, y solo al salir de allí y rodar unas cuantas curvas, nos encontramos con un pequeño establecimiento, construido sobre unas vigas que lo sostienen sobre un voladero, con un horno, dos vitrinas y cuatro mesas de plástico, todo resguardado cuando la noche cae, por unas puertas organizadas con tejas de hojalata. Los chorizos, pero en particular la costilla en salsa BBQ, y las arepas de chócolo con quesillo fueron suficientes para saciar el hambre de todos y para que el Mono dejara la cantinela que traía, solo para reemplazarla por otra, sobre lo que fuera, y es que el hombre no es capaz de cerrar el pico y concentrarse en el manejo (esto no es necesariamente una queja).

De “Dirty River” (autoría de Muñoz) salimos rumbo a Anserma, Risaralda (el pueblo), y Santagüeda,  para llegar al cruce Tres Puertas, en el que conectamos con la vía principal que une a Medellín con Manizales y que por estos días, y quien sabe por cuántos años por venir, está llena de pare y siga, merced a la construcción de la Autopista del Pacífico, esa que promete conectar a la costa pacífica con el interior del país en un suspiro, esa de las que hace parte de tanto escándalo de mordidas y serruchos, y otra más de esas carreteras que le dan a quien la transita lo exprés de la vida moderna a cambio de no tener más las curvas épicas de las viejas carreteras que se abren paso bordeando las montañas.


Afortunadamente después de tanto par y siga el tramo de llegada a la capital caldense con su doble calzada es bastante divertida a los mandos de una buena moto, y la Versys X, que me había sido asignada desde la parada en los chorizos, no desentonó para nada y “aguantó” hasta donde le dieron sus caballos, el paso de las KTM que por supuesto iban a media marcha. Siguiente parada en los termales de la vía hacia ¿???, pero como no había hospedaje, reculamos en un hotel concurrido por los camioneros que llevan y recogen material en la siderúrgica de Manizales y que como buen hotel de camionero que se precie, es limpio, decente, con espacio de sobra para parquear las modelos y a precio irrisorio. Igual hubo baño en termales gracias a que el hotel queda apenas a cinco minutos en taxi, de manera que el reposo a los huesos, con picadita y cervecillas estuvo a la orden del día.

El día siguiente era el día del viaje, y el Nevado del Ruíz era el culmen de este recorrido, una nube gris y una ligera llovizna además de un desayuno algo tardío apuntaban a que no habría tal vista, y aún así salimos desde la falduda Manizales rumbo al Parque Nacional Natural con los dedos cruzados.

A medida que ascendíamos por la vía  hacia el alto de Letras, y que como tantas otras tiene más y más curvas de antología, infarto y demás, el día nos quiso regalar con pincelazos de cielo azul que nos devolvieron la esperanza de poder ver al señor Ruíz. Desde la desviación de la carretera principal hacia el interior de la montaña las nubes jugaban con nuestros ánimos deslizándose como fantasmas sobre nosotros, dejándonos ver a ratos sí y a otros no, las estribaciones de la mágica montaña tras la cual seguíamos el camino.


La cantinela del Mono en este punto era por el frío y ya no por el hambre, pero para su alivio, y el nuestro también, al salir de un recodo en el camino nos encontramos prácticamente de frente con el nevado, con lo que queda de él. Por un momento a Luis se le olvidó el frío y estuvo en función de organizar sus múltiples “gallos” para poder organizar foto y vídeo que registrara el momento. Esa función es como ver una gallina clueca corriendo de un lado a otro por el corral, por suerte para él, porque Fernández y el suscrito ya habíamos tomado suficientes fotos sin tanta alharaca, las nubes pasaron y pasaron y le dieron chance de tomar la foto y de guardar el vídeo, no solo en ese punto, sino en varios otros en los que el majestuoso pico se dejó ver con la despreocupación de quien sabe que es la estrella del día.

Lo mágico del Ruíz no es solo su cresta, las estribaciones de este pico son un enclave maravilloso de la naturaleza, cruda, fría e inclemente y aún así llena de vida y tesoros, a cada rato en el camino nos cruzamos con cascadas y paso de agua dulce y azufrada, esa que llena los termales tan visitados. El camino en este trayecto está lleno de baches cubiertos de agua, gracias a los que pudimos darle un baño de agua natural a LuisGui solo para escucharlo echar madres a través de los Intercom. En el destapado, como era de esperarse, las KTM, en especial la Adventure R 1190 que no iba de estrella, probaron estar sobradas en estos terrenos, la Kawa aguantó demostrando que su espíritu doble propósito va más allá de su apariencia, aunque obviamente no con la sobrades de las austriacas.

Así fue como llegamos a la casa de Ana, desde ahí nos faltaban todavía unos cuantos kilómetros de tierra, charcos para salpicar al Mono y muchas piedras, nos tocó un paso de agua en el que pudimos sacar unas buenas tomas, pasamos con calma por el cañón que formó la avalancha que cubriera a Armero en el 85, imaginando cómo habrá sido, cómo habrá sonado ese alud que arrasó con la vida de tantas personas y que dejó en la ladera de la montaña una cicatriz que seguramente perdurará hasta el final de los tiempos.



En Murillo volvimos al asfalto y a más curvas desafiantes, el tramo entre esta población y Líbano es como para una carrera de trepadores con unos ganchos ciegos y unos cambios de dirección de locura, de Líbano hasta Armero la carretera sigue siendo entretenida con el clima cada vez más cálido y amañador y de Armero en adelante… bueno, en términos de emoción digamos que la más fuerte está en no dejarse cazar por los radares escondidos de la Policía.   





















jueves, agosto 31, 2017

Yamaha WR 450F Rally - Réplica soberbia

Si amas la aventura, la exigencia, el ir al límite abriendo caminos impensados para la mayoría, si piensas correr el Dakar 2018, y aún si no quieres ir tan al extremo, ahora tienes una oportunidad dorada con la Yamaha WR 450F Rally, la moto réplica de la usada por el equipo oficial Yamaha durante el Dakar 2017, disponible para todo el que tenga la pasta suficiente, ya sea que quiera ir o no a batirse con Sunderlan, Price y cía.

miércoles, agosto 23, 2017

Ducati Multistrada 1200 Enduro - ¿perfección o diversión?

¿Qué cuenta más, la perfección o la diversión?

Donde en una moto del común y silvestre se ubica el tablero de instrumentos,  en esta “nave” hay una pantalla que es a todas luces una versión mejorada y aumentada de mi teléfono celular; con los botones del comando izquierdo en el manubrio se controla el menú que aparece en la pantalla TFT, y con este a su vez se ajustan todos y cada uno de los parámetros que controlan la moto, ¡esto es de no creer! Encuentro el modo “Enduro” (Enter), reviso los ajustes de potencia del motor, control de tracción, control de wheelie, ABS, ajusto lo que hay que ajustar (Enter), primera, abro el acelerador y ¡¡¡nooooo jooooda, qué ej esto por Dios, qué ej esto!!!

En este momento francamente me importa un reverendo rabo la perfección, tenía ya montado todo un discurso al respecto pero al ir de pie sobre la “Multi” mientras la rueda trasera escarba el piso, es inevitable sentir que me puedo comer el camino que sea, pero también que al más mínimo error mío va a ser la Multistrada Enduro la que me coma a mí, crudo como el sushi, y esa sensación, la de tener el control pero jugar a perderlo, me hace hervir la sangre.

Cuando Ducati creó la Multistrada allá por el año 2003, consiguieron poco más que crear una de las motos estéticamente más discutibles de la casa que más allá de su nombre (Multistrada traduce “múltiples caminos”), no tenía absolutamente nada de multi y no pasaba de ser más que la interpretación algo estrambótica de Borgo Panigale de cómo podría verse una moto deportiva que pudiera salir a caminos de tierra. Su reemplazo llegó en 2010 con la Multistrada 1200 que mejoró considerablemente su estética y que incluía además un soberbio paquete electrónico que permitía gestionar el motor y las suspensiones con cuatro modos de conducción distintos, uno de ellos el modo “Enduro” y sin embargo muy lejos habían quedado de conseguir una moto total, la Multistrada 1200 era exuberante sobre pisos asfaltados pero sus llantas de 17 pulgadas, las suspensiones de recorrido corto y el exceso de plásticos la limitaban excesivamente durante las excursiones fuera del asfalto al punto de hacerla, a falta de otra expresión, encartadora sobre los caminos de tierra.

Afortunadamente a alguien en Ducati se le iluminó el bombillo, entendió que estaban vendiendo una fábula, que su moto no estaba a la altura de lo prometido cuando el asfalto no iba más, y salieron con esta versión Off Road de la Multistrada, de ahí sale apellido Enduro que promete más y mejores cosas y que, según los italianos, es la moto más cercana a la perfección sobre dos ruedas.

El resultado es francamente impresionante, empezando por lo que se ve, una moto enorme, voluminosa, imponente con sus 237kg en seco, con ese pico de avestruz que podrá ser discutible para algunos, coronado por esa doble óptica LED en la que se incluye luces de inclinación (unas que parecen leerte el pensamiento y saber antes que vos hacia cual lado vas a girar). Llena de detalles pulidos, de buenas terminaciones, vaya, que si el diseño cuanta para algo en tu lista de prioridades con la Multistrada Enduro te puedes dar gusto del bueno contemplándola.


Tiene tripas… de las buenas

152 caballos de fuerza a 9.500rpm, 128Nm a 7.500rpm, 1198,4 cc, las cifras del motor (dos cilindros en L, 8 válvulas de distribución desmodrómica accionadas por el sistema de apertura variable DVT y cuatro bujías), son para tener en cuenta, no por nada junto a toda esta caballería la moto tiene disponible un largo glosario de ayudas electrónicas de las que hablaremos más adelante y sin las que la mayoría de los usuarios de esta moto, terminarían con toda probabilidad estampados contra un carro u otro objeto contundente.

Tradicionalmente Ducati ha sido una marca de motos briosas, no necesariamente exuberantes en potencia pero sí en la manera en que la transfieren a la rueda posterior a la apertura del acelerador, esto ha sido motivo de amor incondicional para algunos, entre los que me incluyo, y de odio exacerbado para otros, y según parece eran más los del segundo grupo que los del primero porque una de las cosas que más llama la atención en esta versión del Testastretta, es la gentileza con la que entrega la potencia, llegando al punto de que se eche de menos un poco de aquellos bríos tan típicos de modelos anteriores.

Incluso me atrevería a decir que en la gestión electrónica se les fue un poco la mano, al punto de hacer que más allá de la bestial cifra de torque que tiene el bicilíndrico, la moto se siente un poco demorada en su capacidad de respuesta y recuperación cuando el tacómetro marca por debajo de las 5.000rpm. Esto es algo que sin embargo muchos de sus usuarios agradecerán durante el día a día con la Multi y que en parte se puede solventar merced a las casi infinitas posibilidades de ajuste que ofrece su electrónica, de manera que sin importar el modo de manejo en que lleves la moto, siempre podrás ajustar la forma en que el motor entregue su potencia en tres niveles: Low, Medium y High, siendo este último el de mayor potencia y prestaciones.


Lo que realmente cuenta

Si te parece que la Ducati Multistrada 1200 Enduro se ve bien, ¡definitivamente tienes que sentirla!

Salvando lo que mencionamos de la entrega del par, lo que se puede solventar ayudándole al motor manteniéndolo por encima de las 5.000rpm, la conducción de esta moto es apoteósica, el desempeño de las suspensiones Sachs electrónicas es intachable sobre pisos buenos, regulares o en mal estado, tragándose lo que se les ponga por debajo, ¿quieres rozar los posapies en las curvas? ¡Dale!, ¿quieres ir con tu acompañante como un pachá? ¡Dale!, ¿Con ganas de aventura, de pantano, de arena, de lo que se venga? ¡Dale! ¡Como a pandereta de evangelista!

La capacidad de rodar con soltura en todo tipo de terrenos es remarcable en la Multistrada Enduro y esa facilidad la sabrán agradecer sus usuarios en cada recorrido, contando además con que difícilmente llegarás a vivir un ápice de aburrimiento mientras vayas a los mandos de esta moto, con derroche de algarabía en los tramos de curvas más sinuosas, de paso sea dicho las Pirelli Scorpion Trail II son de locos, qué agarre tan impresionante el de esos cauchos y los frenos Brembo son ¡lo más!; rápida como Speedy González en las rectas, con la comodidad de tu sillón favorito en las idas al infinito y más allá, lenta como la tortuga de la fábula en la ciudad… bueno en la ciudad tendrás una moto grande que no puede ser tan ágil como una pequeña 125 (ni más faltaba), y si la ruedas en climas fríos gozarás de suficiente calor en el área de los huevitos, si la ruedas en climas cálidos no disfrutarás ni cinco del calor extra. Y en destapado… ten la seguridad de que todo lo que no gustaba de la versión anterior en pisos de tierra ha sido corregido, bueno, todo excepto el exceso de volúmenes y plásticos, es más, la nueva versión es incluso más grande, más alta, más masiva y sin embargo gracias al cambio de rines de aspas por otros de radios y con medida de 19” adelante, al cambio del basculante mono brazo por uno de aluminio doble viga y al cambio de las suspensiones, esta es una moto muy capaz de afrontar con agilidad los tramos de tierra fluidos, en los tramos más técnicos tendrás que ayudarte y no poco, del embrague. 


Sin cerebro no somos nada

La Ducati Multistrada 1200 Enduro sin su cerebro no sería nada de lo que es, y por esta razón bien vale la pena dedicar este apartado al encargado de hacer que la Multi haga lo que es capaz de hacer.

Ya mencionamos la pantalla que trae por panel de instrumentos y a la que lo único que le falta es conexión a Netflix para no querer bajarse de la moto. Ahora te contamos qué es todo lo que puedes encontrar en ella:

Ajustes para: Modos de manejo, modos de entrega de potencia, Cruise Control, Paquete de seguridad Ducati, ABS con control de paso en curvas (ese que evita que te caigas no importa qué tan bestia uses los frenos en plena curva), Ajuste de suspensiones Skyhook, control de wheelie (piques), control de tracción y sistema de conectividad info-entretenimiento, es decir que puedes conectar tu celular, recibir y hacer llamadas y escuchar música.

Es una buena lista de accesorios, todos encaminados a hacer cada una de tus rodadas más seguras y disfrutables.


¿Qué cuenta más, la perfección o la diversión?

¿Será acaso posible encontrar alguna vez la perfección? ¿Llegará el día en que digamos ¡basta, ha sido suficiente, hemos encontrado aquello que tanto anhelábamos!? Pienso que no, que sin importar de lo que sea que estemos hablando jamás llegará ese día, está en nuestra esencia humana el no sentirnos satisfechos con lo que tenemos o alcanzamos, y, sin embargo, la moto que inspira esta nota, si bien no es perfecta, si bien tiene cosas por mejorar, está bastante cerca a ser una de esas máquinas que en dos ruedas se asemeja tanto como es posible a la perfección.

Dice el amigo Galvetto que “es más fácil pasar una moto de Off Road a calle que hacerlo al contrario”, buena parte de razón tiene el hombre, a la Multi le sobran varios kilos y le falta un poco de torque en bajas para desenvolverse mejor en pisos de tierra a baja velocidad, y sin embargo se ve el esfuerzo y el empeño que han puesto en Borgo Panigale para conseguir que de aquella vieja Multi con cara rara y cero orientación de tierra quede ahora solo el recuerdo y las anécdotas, porque con esta nueva versión Enduro han dado un paso, gigantesco, hacia el mundo del OFF Road sin perder nada de sus virtudes sobre pisos asfaltados, y eso merece todo el reconocimiento.


In bocca al lupo Ducati!


Ficha técnica